domingo, 1 de febrero de 2009


Invéntate la ilusión, que tú puedes
las manos cogidas con los demás
unidas todas las manos
siguiendo el corazón
incluso cuando llueve
ocupando el sitio que te mereces.
Nada te dará la vida que tu no le pongas.


Marina Arce.



La noche del "Debeit Cambeit" en el Buko, me encontré por primera vez con Marina Arce. De entre todos sus papeles repletos de palabras, yo escogí este sin mirar, y le di todo lo suelto que tenía, (que no era más de 1euro) y tras leer esto, me dieron ganas de ir a cambiar a la barra, pero Marina ya no estaba.

Marina , Gracias.

3 comentarios:

isabel dijo...

ya, yo no sé cómo lo hace
pero siempre lo hace!



estudia que ya no te queda ná!
mua

Leinad Zivro dijo...

Hola Mayflor!!!

Lo prometido es deuda, y aunque sea con un día de retraso, aquí te dejo mi comentarínnnnnnnnn...

Los poemas de marina son peligrosos, porque siempre se cumplen o se han cumplido ya.

O no...

Besooooooooos!!

Leinad Zivro dijo...

hola de nuevo!

Pues yo ya he cumplido lo mío y me puedes leer y escribir en

www.novedadesincreibles.blogspot.com

además, actualizaré un poquitín más a menudo que tú. Un poquitín solo, digo.

Besoooooooooooooos!!!

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Mayte Barrera

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RETRATO DE PUNTILLAS

Soy una cometa en el aire que nunca llega a rozar el suelo.
Vivo del aire de cada suspiro.
Tengo las palmas de las manos
repletas de ilusiones que se me van cayendo
cuando consigo hacerlas realidad.
Sonrío si me dicen que me quieren
y no puedo evitar reírme antes de que me hagan cosquillas.
Mi punto débil son mis ojos
(son unos maleducados y no consigo que paren de hablar).
Camino sin la seguridad de una meta
y mi equilibrio es el desequilibrio de mis playeras.
Las líneas rectas las hicieron para saltarlas de lado a lado
y las circunferencias son para bailarlas con la cintura.
Me gusta mucho el rojo,
pero deshojé tantas margaritas que ahora sólo me quedan collares amarillos
y los pétalos de rosa se me escapan entre los dedos.
Algo fundamental en mi vida cotidiana son las risas de después de cenar
(para terminar bien el día más que nada).
No me considero una mala persona por no ayudar a las abuelitas a cruzar la calle
pero tampoco una buena por muchos motivos que prefiero no señalar
sólo sé que no me sale actuar con maldad, y recuerdo que Cruella de Ville me caía muy mal.
Por cierto, si quieres hacerme feliz, sólo tienes que invitarme a desayunar.