viernes, 13 de febrero de 2009

Luces que parpadean a mi alrededor.
Párpados pintados con color
los ojos poco a poco se cierran
las pupilas se dilatan
y las mentes desvarían.


La gente “guay”
acude a las discos de moda
con el fin de emborracharse cuanto antes
y así “disfrutar más”.

Lo peor son las generaciones
que hacen generalizaciones
como por ejemplo
que todos los jóvenes son unos borrachos
Yonkis
que no saben qué hacer con su vida.
Y las chicas
Son todas unas guarras.
Todos los jóvenes menos sus hijos
que casualmente
son las niñas que se la chupan
a todo hijo de vecino
y luego van de monjitas.
Y son los niños
los que acaban
en los mugrientos retretes
de las súper discos de moda
los que acaban vomitando
hasta el vigésimo cuarto cubata
que se compraron con la paga
del fin de semana
que suma
alrededor
de doscientos euros.


Y mira que me jode a mi estar generalizando.
Todos estaréis pensando
que yo también me emborracho
y que también la chupo
y que al quinto cubata
estoy en la esquina vomitando
pero yo no voy de buenecita
y admito que he roto más de un plato.

2 comentarios:

isabel dijo...

ya verás cuando la leas, qué xulo caraculo!!!!


tecú (como dices tú)
mua

Leinad Zivro dijo...

ups... se me ha pasado una...
Bueno, yo debo reconocer que sí soy un borracho yonqui que no sabe qué hacer con su vida...

De lo que no estoy tan seguro es de lo de joven.

Besos!

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Mayte Barrera

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RETRATO DE PUNTILLAS

Soy una cometa en el aire que nunca llega a rozar el suelo.
Vivo del aire de cada suspiro.
Tengo las palmas de las manos
repletas de ilusiones que se me van cayendo
cuando consigo hacerlas realidad.
Sonrío si me dicen que me quieren
y no puedo evitar reírme antes de que me hagan cosquillas.
Mi punto débil son mis ojos
(son unos maleducados y no consigo que paren de hablar).
Camino sin la seguridad de una meta
y mi equilibrio es el desequilibrio de mis playeras.
Las líneas rectas las hicieron para saltarlas de lado a lado
y las circunferencias son para bailarlas con la cintura.
Me gusta mucho el rojo,
pero deshojé tantas margaritas que ahora sólo me quedan collares amarillos
y los pétalos de rosa se me escapan entre los dedos.
Algo fundamental en mi vida cotidiana son las risas de después de cenar
(para terminar bien el día más que nada).
No me considero una mala persona por no ayudar a las abuelitas a cruzar la calle
pero tampoco una buena por muchos motivos que prefiero no señalar
sólo sé que no me sale actuar con maldad, y recuerdo que Cruella de Ville me caía muy mal.
Por cierto, si quieres hacerme feliz, sólo tienes que invitarme a desayunar.