jueves, 3 de enero de 2008




Un nuevo año llama a nuestras puertas
creo que se llama dosmilocho
yo le abro gustosa
(el dosmilsiete nunca me cayó demasiado bien)

ella le deja pasar
pero con gesto de melancolía
echará de menos al año anterior que le llenó de color su vida
y le pide que todo siga como hasta ahora.

A mi abuela quizá le de un poco igual
El dosmilsiete la arrebató su alegría.

Mi madre lo empieza con entusiasmo
Y fe mucha fe

mi hermano no me lo ha querido decir
nunca le gustó mostrar sus sentimientos.
se parece mucho a mi padre...


y vosotros qué le pedis?***



todos después de las uvas le pedimos que sea un año de alegrías y amor
(a ver si nos hace un poquito de caso)

3 comentarios:

isabel dijo...

feliz pa ti también, mi niña

un beso enorme con abrazo de los tuyos, así fuerrrrte fuerrrrrte


guapa

Marcus dijo...

yo solo le pido felicidad y que sepa disfrutarla.

la salud no depende de mi,
y si soy feliz no necesito mucho más.


tantos besos, como tantos otros

amoremachine dijo...

eso,
amor que no falte, que no falte

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Mayte Barrera

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RETRATO DE PUNTILLAS

Soy una cometa en el aire que nunca llega a rozar el suelo.
Vivo del aire de cada suspiro.
Tengo las palmas de las manos
repletas de ilusiones que se me van cayendo
cuando consigo hacerlas realidad.
Sonrío si me dicen que me quieren
y no puedo evitar reírme antes de que me hagan cosquillas.
Mi punto débil son mis ojos
(son unos maleducados y no consigo que paren de hablar).
Camino sin la seguridad de una meta
y mi equilibrio es el desequilibrio de mis playeras.
Las líneas rectas las hicieron para saltarlas de lado a lado
y las circunferencias son para bailarlas con la cintura.
Me gusta mucho el rojo,
pero deshojé tantas margaritas que ahora sólo me quedan collares amarillos
y los pétalos de rosa se me escapan entre los dedos.
Algo fundamental en mi vida cotidiana son las risas de después de cenar
(para terminar bien el día más que nada).
No me considero una mala persona por no ayudar a las abuelitas a cruzar la calle
pero tampoco una buena por muchos motivos que prefiero no señalar
sólo sé que no me sale actuar con maldad, y recuerdo que Cruella de Ville me caía muy mal.
Por cierto, si quieres hacerme feliz, sólo tienes que invitarme a desayunar.