lunes, 14 de enero de 2008

quiero colorear el mundo..



Permíteme ser verde esperanza
no me dejes caer en el vacío más oscuro
tirando a negro

siempre quise ser púrpura
púrpura
porque suena a fiesta y confeti

pero me quedé en un rosa
que sabe a algodón de azúcar
dulce

rosa palo

como la carita
de aquella niña
que esperaba a su madre en la puerta del colegio
pero ella no llegaba
y el cielo de sus ojos celestes
oscurecía
y lágrimas

y yo violeta
me violentaba verla así

y pensé en regalarle un mundo lleno de tonos amarillos y anaranjados
y risas
y sonrisas
y flores
y besos

(Mis labios rojos
te maquillan los besos)

pero el mundo cada vez es menos verde
y más tirando gris.





--->Pero Con El Rock de Los Ochenta En Nuestras Venas!

2 comentarios:

isabel dijo...

pues mira que yo necesito un abrazo fuerrrte fuerrrteeeeee


yo también te quiero ver
cómo lo hacemos?

amoremachine dijo...

rosa palo?
de todo a cien?
tú?

no me lo creo.

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Mayte Barrera

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RETRATO DE PUNTILLAS

Soy una cometa en el aire que nunca llega a rozar el suelo.
Vivo del aire de cada suspiro.
Tengo las palmas de las manos
repletas de ilusiones que se me van cayendo
cuando consigo hacerlas realidad.
Sonrío si me dicen que me quieren
y no puedo evitar reírme antes de que me hagan cosquillas.
Mi punto débil son mis ojos
(son unos maleducados y no consigo que paren de hablar).
Camino sin la seguridad de una meta
y mi equilibrio es el desequilibrio de mis playeras.
Las líneas rectas las hicieron para saltarlas de lado a lado
y las circunferencias son para bailarlas con la cintura.
Me gusta mucho el rojo,
pero deshojé tantas margaritas que ahora sólo me quedan collares amarillos
y los pétalos de rosa se me escapan entre los dedos.
Algo fundamental en mi vida cotidiana son las risas de después de cenar
(para terminar bien el día más que nada).
No me considero una mala persona por no ayudar a las abuelitas a cruzar la calle
pero tampoco una buena por muchos motivos que prefiero no señalar
sólo sé que no me sale actuar con maldad, y recuerdo que Cruella de Ville me caía muy mal.
Por cierto, si quieres hacerme feliz, sólo tienes que invitarme a desayunar.