martes, 25 de noviembre de 2008


lo admito, estoy totalmente aterrorizada, creo que me da miedo “hacerme mayor”. Prometo que nunca dejaré de ser una niña en un cuerpo de mujer. Y seguiré saltando de charco en charco, y escapándome a escondidas a medianoche para jugar al escondite con la luna. No me gusta nada echar de menos a nadie pero mucho menos echar de más. Tampoco la sensación de que pasa el tiempo, y que cada uno empieza a construir su vida y a olvidarse de los que quedaron atrás. Yo simplemente intento agotar cada segundo como si fuese el último. Y admitir que nada será lo que era, pero por lo menos voy a intentar que algunas cosas se parezcan.
. . .


3 comentarios:

isabel dijo...

me gustas cuando admites cosas
yo tampoco he dejado de ser una niña en un casi cuerpo de mujer
y yo no me voy a ningún lado, de todas formas
y hay muchas formas de "hacerse mayor", y tú no tengas miedo de nada, porque si de verdá quieres que la vida sea bonita, va a ser preciosa, sabes?
teqiero mucho, lechuza, pero mucho mucho. y qiero que leas esto en nuestro secreto, si tú tb quieres. se me desborrrrdan las ideeeaaasssss
jajajjajajajajaja
muuuuuuuuuuuuuua

Marcus dijo...

que pasa negra?

"Supongo que todo lo que vamos viviendo va muriendo para dejar espacio a nuevas vivencias, nuevos dolores y nuevas injusticias."

No es dejar de ser niña, es rejuvenecerse. cada día.

besos

Anónimo dijo...

Hola guapa! soy de Luarca y no me preguntes como he llegado hasta aqui porque no lo se, jajaja! cuanto sin saber de ti, este año no has venido no?
Muchos besos!!

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RETRATO DE PUNTILLAS

Soy una cometa en el aire que nunca llega a rozar el suelo.
Vivo del aire de cada suspiro.
Tengo las palmas de las manos
repletas de ilusiones que se me van cayendo
cuando consigo hacerlas realidad.
Sonrío si me dicen que me quieren
y no puedo evitar reírme antes de que me hagan cosquillas.
Mi punto débil son mis ojos
(son unos maleducados y no consigo que paren de hablar).
Camino sin la seguridad de una meta
y mi equilibrio es el desequilibrio de mis playeras.
Las líneas rectas las hicieron para saltarlas de lado a lado
y las circunferencias son para bailarlas con la cintura.
Me gusta mucho el rojo,
pero deshojé tantas margaritas que ahora sólo me quedan collares amarillos
y los pétalos de rosa se me escapan entre los dedos.
Algo fundamental en mi vida cotidiana son las risas de después de cenar
(para terminar bien el día más que nada).
No me considero una mala persona por no ayudar a las abuelitas a cruzar la calle
pero tampoco una buena por muchos motivos que prefiero no señalar
sólo sé que no me sale actuar con maldad, y recuerdo que Cruella de Ville me caía muy mal.
Por cierto, si quieres hacerme feliz, sólo tienes que invitarme a desayunar.