martes, 26 de febrero de 2008



Soplé
y
todo se hizo
globo.

Me agarré
fuerte y
rocé las nubes.

Entonces
descubrí
su suavidad y
tu ternura

en aquél
refugio de
tus brazos

soñé
quedarme
siempre

imaginé
colocar ladrillo
contra ladrillo

allí en
las alturas
y
sin techo.

deshojé
cada botón
de mi alma

para
mostrarte su
desnudez
pero
llovió dentro
y caí
en picado

del precipicio
de tus
besos

quebrando
el golpe
mis ilusiones
y
deseos.

Alguien
me dijo
un día
cualquiera
que
un clavito
desatornillaba
otro.

Y
decidí
coser mi
cuerpo
con
el calor
que
impregnaban
sus manos.

En su calma
terminó mi
tormenta

pero
el
hilo rojo
ató mi
corazón

Y
te dejó
a ti
muy dentro.

Y
ahora
tengo miedo
a soplar
una vez más.

Así que

aprieto fuerte
diente
contra diente
y
pido
que acabe ya
este invierno.

7 comentarios:

Hidden Woes dijo...

"En su calma
terminó mi
tormenta"

Me gusta la antítesis (que diría el inolvidable Juan Horrillo!xd)

uN bESo

isabel dijo...

pues a mi lo que me va a gustar es cuando se termine ese invierno


qué es todo lo que yo sé???
ay qué nervios!
jajajajaa


bueno, me lo cuentas mañana
y estudia, que no mentere yo que luego descartes se nos cabrea

un beso!

amoremachine dijo...

malegra mucho mucho
que no hayas cabiaó el nombre a tu blog




bso

Rollercoaster dijo...

Los inviernos terminan cuando queremos que vuelva a hacer frío. Nunca antes, sólo que a veces toca vivir inviernos cálidos.

isabel dijo...

yo contigo me apunto a lo que sea
y si encima es volar
mucho mejor

ni me lo pienso
va, soplamos juntas


terqeutemua!!!!

Adriana Lara dijo...

muy bello

gsus dijo...

POR CIERTO A UNOS DÍAS
ESTO SACABA

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Mayte Barrera

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RETRATO DE PUNTILLAS

Soy una cometa en el aire que nunca llega a rozar el suelo.
Vivo del aire de cada suspiro.
Tengo las palmas de las manos
repletas de ilusiones que se me van cayendo
cuando consigo hacerlas realidad.
Sonrío si me dicen que me quieren
y no puedo evitar reírme antes de que me hagan cosquillas.
Mi punto débil son mis ojos
(son unos maleducados y no consigo que paren de hablar).
Camino sin la seguridad de una meta
y mi equilibrio es el desequilibrio de mis playeras.
Las líneas rectas las hicieron para saltarlas de lado a lado
y las circunferencias son para bailarlas con la cintura.
Me gusta mucho el rojo,
pero deshojé tantas margaritas que ahora sólo me quedan collares amarillos
y los pétalos de rosa se me escapan entre los dedos.
Algo fundamental en mi vida cotidiana son las risas de después de cenar
(para terminar bien el día más que nada).
No me considero una mala persona por no ayudar a las abuelitas a cruzar la calle
pero tampoco una buena por muchos motivos que prefiero no señalar
sólo sé que no me sale actuar con maldad, y recuerdo que Cruella de Ville me caía muy mal.
Por cierto, si quieres hacerme feliz, sólo tienes que invitarme a desayunar.