martes, 12 de enero de 2010

Las aceras del mundo

un día cualquiera
te levantas de la cama,
es verano
te apetece caminar por las aceras de Madrid
te plantas tus chanclas de cuero
te lavas la cara
y sales a pasear...
y si tienes buenos amigos,
compartiendo adoquines
antes de ir a un concierto en el centro de la ciudad,
con grandes ideas y más grandes corazones
sigue abrazándote a ellos
porque sólo ellos son las cosas bonitas
por las que merece la pena andar dando saltos de alegría
.
.
.

el poema de compañía
ya lo colgué una vez por aquí
pero si tengo que repetirme por cosas como ésta
lo seguiré haciendo
mientras nos queden pisadas
y musas como ellas.



(a ver si hay suerte y funciona el enlace, si no "copia y pega")

http://www.youtube.com/watch?v=gEGAtra_qTA






Sara, Patty Patty, Sara
menos mal que nos encontramos por el camino.

2 comentarios:

soy el que soy dijo...

al final lo que vale son las personas

la ruvia dijo...

preciosa
preciosa

siempre
preciosa

tan dulce
de verdad

que nunca te esforzarás
por la rima...

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Mayte Barrera

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RETRATO DE PUNTILLAS

Soy una cometa en el aire que nunca llega a rozar el suelo.
Vivo del aire de cada suspiro.
Tengo las palmas de las manos
repletas de ilusiones que se me van cayendo
cuando consigo hacerlas realidad.
Sonrío si me dicen que me quieren
y no puedo evitar reírme antes de que me hagan cosquillas.
Mi punto débil son mis ojos
(son unos maleducados y no consigo que paren de hablar).
Camino sin la seguridad de una meta
y mi equilibrio es el desequilibrio de mis playeras.
Las líneas rectas las hicieron para saltarlas de lado a lado
y las circunferencias son para bailarlas con la cintura.
Me gusta mucho el rojo,
pero deshojé tantas margaritas que ahora sólo me quedan collares amarillos
y los pétalos de rosa se me escapan entre los dedos.
Algo fundamental en mi vida cotidiana son las risas de después de cenar
(para terminar bien el día más que nada).
No me considero una mala persona por no ayudar a las abuelitas a cruzar la calle
pero tampoco una buena por muchos motivos que prefiero no señalar
sólo sé que no me sale actuar con maldad, y recuerdo que Cruella de Ville me caía muy mal.
Por cierto, si quieres hacerme feliz, sólo tienes que invitarme a desayunar.