lunes, 23 de marzo de 2009

El Cómic de Félix el Gato




Me río mientras te digo
que leas el cómic de Félix el Gato
dibujado en mis bragas.
El vino comienza a hacer estragos
Een mis neuronas
y me importa poco igual a cero
los planes que tengo para mañana
si consigues que esta noche
se haga eterna.
La Eternidad no entiende de pasados
ni de futuros
pero por mucho que digan:
la eternidad sí te hace viejo,
y eterno también.
Y tú mientras
sigues perdido eternamente
en el cómic de mis bragas.

3 comentarios:

Chezz dijo...

xD jajajaj...la verdad es que consigue sorprenderme...:D

Billy MacGregor dijo...

Me gustan las imágenes, veo una luz tenue, no sé si se puede leer con tan poca luz; de hecho no sé si se podría leer con un Sol en la habitación, porque, porque...Bueno, ya sabes por qué.

Eva dijo...

Yo quiero leer el cómic de tus bragas. Y el de tu mirada.

Y empaparme de ti. Que la vida espere un rato, hoy me apetece sonreír.

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Mayte Barrera

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RETRATO DE PUNTILLAS

Soy una cometa en el aire que nunca llega a rozar el suelo.
Vivo del aire de cada suspiro.
Tengo las palmas de las manos
repletas de ilusiones que se me van cayendo
cuando consigo hacerlas realidad.
Sonrío si me dicen que me quieren
y no puedo evitar reírme antes de que me hagan cosquillas.
Mi punto débil son mis ojos
(son unos maleducados y no consigo que paren de hablar).
Camino sin la seguridad de una meta
y mi equilibrio es el desequilibrio de mis playeras.
Las líneas rectas las hicieron para saltarlas de lado a lado
y las circunferencias son para bailarlas con la cintura.
Me gusta mucho el rojo,
pero deshojé tantas margaritas que ahora sólo me quedan collares amarillos
y los pétalos de rosa se me escapan entre los dedos.
Algo fundamental en mi vida cotidiana son las risas de después de cenar
(para terminar bien el día más que nada).
No me considero una mala persona por no ayudar a las abuelitas a cruzar la calle
pero tampoco una buena por muchos motivos que prefiero no señalar
sólo sé que no me sale actuar con maldad, y recuerdo que Cruella de Ville me caía muy mal.
Por cierto, si quieres hacerme feliz, sólo tienes que invitarme a desayunar.