martes, 27 de noviembre de 2007

¿por qué no me abrazas?

Abrázame
quiero que tus brazos bordeen mi cuerpo
y me acerquen a ti
que tu piel me caliente este invierno y tu corazón y el mío sean una sola melodía.

Sentir como tu latir acelera mi compás
dibujando circunferencias imperfectas,
marcando mi pulso con una suma de escalofríos al cuadrado.

Abrázame
y borra todos mis miedos
fraccionados a común denominador mientras despejas mi barrera a la libertad.

Abrázame
y haz desaparecer todas mis preocupaciones,
al menos durante ese instante,
que dejen de ser inecuaciones imposibles de resolver.

Abrázame
sólo abrázame
y déjame sentirte tan imperfecto
como “te conocí”.

Imperfecto, pero mágico,
como tu abrazo.

3 comentarios:

Hidden Woes dijo...

Se proyectan en tus ojos pardos
las sombras del pasado inequívoco.
La tenuidad de un amor,
la sutileza de un recuerdo
que
poco
a
poco
se
van
desmadejando...

isabel dijo...

jooooderrrrrrrrrrrrrrr


tia!

uf

( q ganas de abrazarte )

Marcus dijo...

con estos abrazos y comentimos, historia se ha creado. ya t cuento. besos

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Mayte Barrera

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RETRATO DE PUNTILLAS

Soy una cometa en el aire que nunca llega a rozar el suelo.
Vivo del aire de cada suspiro.
Tengo las palmas de las manos
repletas de ilusiones que se me van cayendo
cuando consigo hacerlas realidad.
Sonrío si me dicen que me quieren
y no puedo evitar reírme antes de que me hagan cosquillas.
Mi punto débil son mis ojos
(son unos maleducados y no consigo que paren de hablar).
Camino sin la seguridad de una meta
y mi equilibrio es el desequilibrio de mis playeras.
Las líneas rectas las hicieron para saltarlas de lado a lado
y las circunferencias son para bailarlas con la cintura.
Me gusta mucho el rojo,
pero deshojé tantas margaritas que ahora sólo me quedan collares amarillos
y los pétalos de rosa se me escapan entre los dedos.
Algo fundamental en mi vida cotidiana son las risas de después de cenar
(para terminar bien el día más que nada).
No me considero una mala persona por no ayudar a las abuelitas a cruzar la calle
pero tampoco una buena por muchos motivos que prefiero no señalar
sólo sé que no me sale actuar con maldad, y recuerdo que Cruella de Ville me caía muy mal.
Por cierto, si quieres hacerme feliz, sólo tienes que invitarme a desayunar.